La supremacía de la Constitución y la división de poderes

La supremacía de la Constitución y la división de poderes

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¿Qué significa la supremacía de la Constitución?:

El significado de la supremacía de la Constitución lo podemos encontrar en algunas de sus definiciones como las de “ley especial”, “ley suprema”, “ley de leyes”, “ley fundamental”, puesto que en ella se recogen elementos absolutamente superiores al derecho positivo, naturales e indiscutibles que corresponden al hombre por el mero hecho de ser hombre. Por lo tanto es necesario preservar su valor como norma suprema y como manifestación de la voluntad general porque el pueblo la reconoce como tal por ser una expresión del bien común, dando confianza al ciudadano del sistema en el que vive (a pesar de sus imperfecciones) Y mediante la cual se tiene que garantizar una serie de derechos individuales, un nivel mínimo económico y social y una separación entre los órganos de poder.

La constitución es una ley superior o “ley de leyes” a la cual están subordinadas el resto de las disposiciones que emanan de los poderes del estado (ejecutivo, legislativo y judicial) mediante un control jurisdiccional de la constitucionalidad de las leyes y estableciendo mecanismos para dicho control a posibles intentos de los poderes del Estado de cambiar ese núcleo básico de derechos humanos fundamentales de la constitución. (Uno de estos primeros mecanismos de control constitucional lo encontramos en la Constitución francesa revolucionaria en la que se recogían el derecho de insurrección y derecho a la resistencia a la opresión o por el incumplimiento de alguna ley

Su característica de ley suprema implica que tenga cierta rigidez, sobre todo en lo que denominamos su “núcleo”, con procedimientos dificultosos y complejos de modificación ante posibles intentos de cambio por parte de alguno de los tres poderes.

En algunos estados constitucionales modernos dicha supremacía se consigue mediante el control de la constitucionalidad del Tribunal Constitucional (órgano jurisdiccional e  independiente a los tres poderes) que se encarga de interpretar la constitución y vigilar la constitucionalidad de las leyes.

A pesar de su carácter supremo, para poder cumplir todos sus requisitos, cualquier Constitución necesita leyes para el desarrollo de sus principios entre las que cabe destacar las leyes electorales, puesto que la Constitución debe reflejar, ante todo, el espíritu democrático.

¿Qué es la división de poderes y que supone o implica?

La idea de separación de poderes surge en 1748  y uno de sus principales teóricos es Montesquieu (Aunque ciertos sectores atribuyen la idea a John lock o Swift.

La teoría de Montesquieu pretende intentar garantizar todos derechos antes mencionados mediante el desdoblamiento del poder (poder real)  y el reciproco freno entre los distintos organismos en los que se desdoblara el Estado (distintos poderes dentro del estado, Ejecutivo, Legislativo y Judicial). Además de ello estableció la forma de hacerlo. Partiendo de la división del estado en tres poderes, dicha separación debería ser llevada a cabo de una manera flexible distribuyendo el poder en una serie de órganos autónomos que se compensen  y equilibren entre si para poder asegurar la seguridad jurídica. En otras palabras, que el poder contenga al poder. Para que no se pueda concentrar el poder en un órgano o persona.

Hay otras opiniones acerca de esta teoría de la división del poder como la de Rousseau, que niega la teoría anterior y habla solo de “funciones” dentro de ese estado o Kart Loewenstein que dice que se trata de una teoría anticuada.

Lo cierto es que en los últimos años se podría decir que la antigua teoría de la división de poderes esta en crisis  debido a la tendencia natural de la colaboración de poderes y al continuo crecimiento del poder ejecutivo por ser un agente rápido para el desarrollo de lo que denominamos “estado de bienestar” y que no solo cumple la función de gobernar sino también de legislar (Decreto Ley). Lo que vendría a sustituir la idea rígida de división ordinaria y haría reformularse o replantearse la formula para hallar un punto de equilibrio.

Esto se puede conseguir a través de la Constitución y de los diversos controles de constitucionalidad de los diferentes poderes por un órgano supremo (TC).